Palabras Escritas

Recuerdo siempre escuchar sobre cómo nunca se debe dejar por escrito algo que en el futuro podría comprometer la opinión futura. Algo como: palabras escritas en la arena del tiempo puede hacerlas desaparecer, en la piedra son para siempre. En otras palabras, algo que siempre escuché era: piense dos veces antes de escribir y publicar algo. Creo que ese es uno de los aprendizajes que la vida me mostró que no es así.

Escribir es bueno, aunque en el futuro pueda suceder algo que de alguna manera resignifique que lo que fue escrito. Escribir, en mi opinión, ayuda a dejar claro hasta nosotros mismos lo que pensamos, lo que somos, y lo que creemos.

La verdad personal es muy volcada al conjunto de vivencias que tenemos, la verdad sobre una persona contada por un tercero podrá normalmente venir acompañada de una opinión o de un análisis de un hecho vivido por ella.

Antes de escribir este post me quedé pensando: “¿Qué pensaba que sabía y qué es lo que sé hoy sobre escribir?”. Concluye que yo pensaba yo sabía que era mejor no escribir (y publicar), pues lo que es escrito queda registrado y esto parecía ser algo no muy positivo.

Pues bien es positivo. Es una forma de concretar el momento vivido. No cambiará los hechos vividos por una persona, que merecen ser descritos por la persona que los vivió.

¿Por dónde voy con todo eso? Voy por el camino nuevo que es el camino dejar por escrito lo que creo y lo que conozco como verdad. Sin palabras escritas, muchas veces amor, actitudes, acciones no puede comunicar intensidades de forma real. Qué palabras escritas consiguen. Eso que pensaba que sabía, que era mejor evitar escribir, encuentro al contrario, escribir es liberador.

Así quiero decir que estoy feliz en poder escribir y en poder comunicar estas verdades que yo pensaba que sabía que hoy veo de forma muy diferente, o veo confirmadas. Estos pensamientos estoy diciendo durante la segunda etapa de mi vida. Escribir es liberador y hará que en el futuro quien sabe 30 años pueda ver y entender mejor quién era esa mujer de 50 años. Que cada año que pasa se acerca más a la edad de mamá, en el momento de su vida cuando fue a vivir en el plano superior junto a nuestro señor.